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jueves, 1 de diciembre de 2011

Hasta en la sopa






Travesía a Koh Tarutao, última parada en Tailandia, perteneciente al Parque Natural Marino del mismo nombre, y último territorio tailandés antes de cruzar definitivamente a Malasia. La isla es un paraíso natural, repleta de vida salvaje, monos, serpientes, lagartos de más de un metro, aves de todo tipo, y en el mar, arrecifes coralinos con tortugas, exóticos peces, algún cocodrilo y también pequeños tiburones se bañan en estas aguas.




Playas de finísima arena blanca como el polvo y una inaccesible jungla que recorre la isla de norte a sur.




Con tan solo un par de zonas donde alojarse gestionadas directamente por el gobierno. Un par de días pedaleando por aquí y con los monos saltando encima del tejado de nuestra choza.



De vuelta a tierra firme. Parada breve en Hat Yai, ciudad fronteriza, para cambio de transporte y directos a la frontera. Otra más.
Dejamos atrás Tailandia, que nos ha gustado más de lo que esperábamos en un principio. Con muchas cosas que se han quedado en el tintero, pero siempre habrá tiempo de volver.
Seguro que echaremos de menos una cosa, la cara del omnipresente Rey de Tailandia, Bhumibol Adulyadej, hasta en la sopa. Lo hemos visto en peluquerías, mercados, restaurantes, casas, hoteles, lugares de apuestas, oficinas, en pancartas por la calle, tiendas de ropa, en todas las carreteras, gente con camisetas pidiendo “larga vida al Rey”, cafeterías, en cualquier sitio que pueda colgarse una foto o un calendario de cuando el rey era monje, montaba a caballo, paseaba con su familia, vestido con el uniforme oficial, aprendiendo a disparar, etc, etc, etc.. y es que aquí el Rey es más que una religión. Prohibido hablar mal del rey y pisar billetes con su cara, todo ello bajo pena de prisión, y no es broma, asi que si vienes a Tailandia fíjate por donde andas.
Ahí va una pequeña muestra:


 
    
 
           
        

                       
                         



                          

   

sábado, 26 de noviembre de 2011

De isla en isla

La cosa es ir bajando dirección Malasia por el mar de Andaman, saltando de isla en isla sin un rumbo muy establecido, guiándonos un poco por lo que nos recomiendan otros viajeros.



Esta vez el destino elegido ha sido Koh Lanta, una de las mayores islas de este mar, sin llegar a ser enorme. Isla tranquila sin demasiado alboroto. Koh Lanta tiene dos caras, la cara oeste, donde se concentra todo el turismo, los resort y las playas, y la cara este, totalmente al margen de este sector, con un par de pequeños pueblos donde la vida transcurre tranquila y los pocos turistas que se dejan caer por aquí son bien recibidos. Tan solo las unen un par de carreteras que dividen la isla, tan solo 10 km que delimitan dos mundos muy distintos.
En la cara A las playas son buenas sin llegar a ser paradisiacas, y como el tiempo no ha acompañado mucho nos hemos decantado por la cara B de la isla. Hemos alquilado otra motillo y hemos estado tres días recorriendo esta parte, asi como Koh Lanta Noi, la hermana pobre y pequeña de Koh Lanta, y esta no es que este al margen, si no que todo este rollo no va con ella. Población claramente musulmana, cuanto más nos acercamos a Malasia, más y más.









Amables, muy amables. En Koh Lanta Noi nos ha pillado una tormenta en la moto, nos hemos refugiado en una pequeña tienda y de allí hemos salido bien hartos de agua de coco, generosidad de un paisano, y con un pez de más de tres kg bajo el brazo, (unos 5 euros) acompañados por un joven que nos lleva a casa de un amigo para que nos lo cocine.











Pequeños mercados locales, casas construidas sobre pilares y botes encallados que esperan que suba la marea.





Nos ha gustado esta cara.
De aquí a koh Kradan, esta vez mucho más al sur, esta sí, de esas de catálogo. Pequeña, muy pequeña, tan solo 4 km de largo por uno de ancho. Complicado llegar y complicado salir de ella. Aquí  no hay calles ni caminos ni nada que se le parezca, tan solo una pequeña senda que comunica la playa principal con una secundaria atravesando una pequeña “selva”. Solo tres sitios donde alojarse y dos de ellos totalmente prohibitivos, y el otro en la playa secundaria que cuando la marea sube es imposible llegar hasta él, y si te pilla anocheciendo te toca un agradable paseíto nocturno por la jungla.
Rodeada de arrecifes de coral, y con sus aguas totalmente turquesas, hacen de esta pequeña isla un paraíso del snorkel.


Aquí poco que hacer más que descansar, paseítos por la playa, mucho buceo de tubo y disfrutar de un entorno realmente espectacular.










Cuatro días muy ricos, iban a ser 3 pero aquí hasta que no juntas un mínimo de 6 personas no mueven el bote para desplazarte, y en toda la isla ahora mismo no habrá más de 30. Koh Kradan uno de esos sitios que gustan hasta los que no somos muy playeros.





domingo, 20 de noviembre de 2011

Estamos de vacaciones



Cuando  imaginas playas paradisiacas, imaginas arena fina, blanca, mar azul turquesa y verde esmeralda, montañas que emergen del mar y arrecifes de coral cercanos y cocoteras que escoltan las playas, Railey en Krabi lo tiene todo, nada que se pueda reflejar en una foto, siempre se quedan cortas, con el añadido que hasta aquí solo se puede llegar en bote y la masificación no ha llegado aún. 














En Railey, Ton Sai sin duda es la mejor, con un ambiente “costra” muy bueno, bungalows a pie de playa a precio insuperable, increíbles puestas de sol y refugio de escaladores, mas de 700 vías que parten desde la misma arena. Para escalar aquí hay que ser un “lolo”, mas del 80% de 6c+ para arriba, y por la noche cervecitas y música en directo en alguno de los tres o cuatro garitos que hay en la playa. Cuatro días aquí que no han estado nada mal, zumitos de frutas, bañitos, pescaito fresco, un poquito de Kayak y un algo de snorkel.




















Esto sí que parecen vacaciones.