Mostrando entradas con la etiqueta Malasia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Malasia. Mostrar todas las entradas

miércoles, 7 de diciembre de 2011

K L






Twin, 452 m de altura, 88 pisos, 32.000 ventanas, 78 ascensores y una fachada hecha de acero y vidrio. En la actualidad el quinto edificio más alto del mundo, símbolo de Malasia y muestra del crecimiento económico que experimentó el país en la década de los 90: LAS PETRONAS. Un flipe. Por el día espectaculares y por la noche acojonantes.









Kuala Lumpur, nos ha gustado, ciudad dinámica y como todas las grandes urbes de Asia con grandes contrastes. La zona financiera con su montón de rascacielos de oficinas y su barrio contiguo de Bukit Bitang atravesado por el monorraíl que le da un aire futurista, con innumerables centros comerciales y las mejores tiendas a la ultima, donde se puede encontrar de todo, donde el consumismo se respira a todas horas y más ahora que la Navidad también está llegando hasta aquí. Da igual ser un país musulmán o no, aquí las navidades también son un negocio.









En el otro lado, pero no muy lejos físicamente, el barrio indio, Chow kit y muchas barriadas más, en donde lo que se respira es otra cosa, más calma y menos prisa.



Concretamente el mercado de Chow kit, es de esas cosas que, si vienes a KL, no debes perderte. Mercado local donde los haya y además no es un circo como chinatown, pocos turista se acercan aquí, no hay souvenirs ni nada parecido, mientras uno va troceando una raya gigante, otro va curtiendo cuero y el otro le quita la cabeza a una vaca. Explosión de colores, olores y sonidos, gente extremadamente amable y simpática, que está esperando un simple “Hello” para hacer de las suyas. Que buenas risas nos hemos pasado en este mercado.























Mañana nos despedimos de Malasia, un paso un tanto rápido, con la sensación de irnos con el estómago lleno (¡qué bien hemos comido!), con el buen sabor de boca que nos ha dejado KL y con las ganas de meternos de una vez ya en Indonesia, en el que será el último país, la última frontera antes del regreso, si la cosa no cambia que nunca se sabe.
La ruta por Indonesia sigue sin estar muy clara, dos cosas seguras: para Nochevieja intentaremos quedar con Leire no sabemos dónde y mañana, Sumatra.


lunes, 5 de diciembre de 2011

Malaysia





¿Malasia? ¿Que cómo es Malasia? Desde luego no es como nos la esperábamos. Un escalón por encima de Tailandia, o quizás dos. Un país que tiene “operación salida” de vacaciones, y que te hace llegar más de 5 horas tarde a tu destino metido en un atasco digno de cualquier primero de agosto en España, y es que ahora los malayos tienen 6 semanas de vacaciones, toma ya, seis semanas, qué bueno, y no, no les da por quedarse en casita, no, todos a viajar por su país, joder parecen chinos!.

Malasia es el primer país desde que salimos, en el que somos capaces de leer su idioma. Hasta ahora en todos los idiomas anteriores, el ruso, el chino, el nepalí, el mongol, el laosiano y el thai, ninguno utilizaba los caracteres latinos, el malasio, sí, aunque sigamos sin entender nada.


Un país en el que las mayoría de las mujeres van con el velo, pero también con su cámara réflex y su móvil última generación, buenos coches, buenas carreteras, muy buenas infraestructuras, se nota que se han puesto al día en esto del desarrollo.


Malasia fue colonia británica hasta mediados del siglo XX, y aquí conviven en armonía una gran colonia china e hindú presente en todas sus ciudades con sus barrios característicos chinatown y Little India. Esta mezcla cultural malaya, china e india, se nota especialmente en la gastronomía, posiblemente, con China, sea el lugar en el que mejor estamos comiendo, y barato, muy barato, una comida abundante y riquísima por no más de 2 euros por barba, asi da gusto.
Nuestro paso por Malasia va ser rápido, alguna parada antes de Kuala Lumpur por la zona oeste, porque por la este está dando duro el monzon y por fin Indonesia, y no es que Malasia este mal, pero no es lo que esperábamos ni lo que estamos buscando.
Tras un paso tranquilo por la frontera, primer destino Georgetown.


No, la  verdad es que no suena muy malayo, situado en la isla de Penang  y con un barrio colonial con protección por parte de la UNESCO (bastante desmejorado por cierto), con una situación estratégica que hizo de esta pequeña ciudad en la época colonial centro de control comercial del mar de Malaca. Los colonos se fueron y aquí se quedaron indios, chinos y malayos.












Hemos venido aquí a tramitar nuestro visado para Indonesia, más rápido que en Kuala Lumpur, de hecho en un día lo teníamos apañado, y como es pequeño y se ve rápido nos hemos hinchado a probar la cocina local a ver si era tan buena como decían, y en realidad lo es. También ha habido tiempo para visitar algún pueblo pesquero en la isla, menos turístico y un poco más malayo, pero no mucho. Una mención especial para la torre korma, un edificio de 64 plantas plantado en medio de la zona colonial, que queda estupendamente entre tanto edificio de una o dos alturas.




Huyendo del calor asfixiante de Georgetown y de camino a KL hemos venido a las Cameron Highland, zona de montaña con zonas de jungla,  plantaciones de té y de fresas. Lo mismo han pensado un montón de malayos que han cogido sus cochazos y han decidido acompañarnos, asi que aquí estamos todos juntitos.
¿Por qué esa obsesión por las fresas? Todos van a visitar granjas de fresas, y en todas pone lo mismo, “recogelas tu mismo”. Qué bien pensado, monto un invernadero, planto fresas y que luego vengan los turistas a recogérmelas y encima les cobro el doble, y además, monto un puesto a la salida con un montón de merchandising, paraguas, cojines, orejeras, toallas… todo de fresas y además me las compran como churros.



Aquí nos hemos tomado como tres días, con alguna pateada por “jungla” que no es más que un bosque espeso, visita a una plantación de té, que ha estado interesante, comiendo rica comida malaya e intentando definir un itinerario por Indonesia, que la verdad no lo tenemos nada claro.





El sitio está bien, parecido a cualquier población turística de montaña, pero llena de musulmanes.
Se agradece este bajón de temperaturas  entre los 15 y 20  grados, sacar las chaquetas y volver a dormir con manta, y es que en los últimos meses desde que entramos a Laos no habíamos bajado prácticamente de los 30.