Twin, 452 m de altura, 88 pisos, 32.000 ventanas, 78 ascensores y una fachada hecha de acero y vidrio. En la actualidad el quinto edificio más alto del mundo, símbolo de Malasia y muestra del crecimiento económico que experimentó el país en la década de los 90: LAS PETRONAS. Un flipe. Por el día espectaculares y por la noche acojonantes.
Kuala Lumpur, nos ha gustado, ciudad dinámica y como todas las grandes urbes de Asia con grandes contrastes. La zona financiera con su montón de rascacielos de oficinas y su barrio contiguo de Bukit Bitang atravesado por el monorraíl que le da un aire futurista, con innumerables centros comerciales y las mejores tiendas a la ultima, donde se puede encontrar de todo, donde el consumismo se respira a todas horas y más ahora que la Navidad también está llegando hasta aquí. Da igual ser un país musulmán o no, aquí las navidades también son un negocio.
En el otro lado, pero no muy lejos físicamente, el barrio indio, Chow kit y muchas barriadas más, en donde lo que se respira es otra cosa, más calma y menos prisa.
Concretamente el mercado de Chow kit, es de esas cosas que, si vienes a KL, no debes perderte. Mercado local donde los haya y además no es un circo como chinatown, pocos turista se acercan aquí, no hay souvenirs ni nada parecido, mientras uno va troceando una raya gigante, otro va curtiendo cuero y el otro le quita la cabeza a una vaca. Explosión de colores, olores y sonidos, gente extremadamente amable y simpática, que está esperando un simple “Hello” para hacer de las suyas. Que buenas risas nos hemos pasado en este mercado.
Mañana nos despedimos de Malasia, un paso un tanto rápido, con la sensación de irnos con el estómago lleno (¡qué bien hemos comido!), con el buen sabor de boca que nos ha dejado KL y con las ganas de meternos de una vez ya en Indonesia, en el que será el último país, la última frontera antes del regreso, si la cosa no cambia que nunca se sabe.
La ruta por Indonesia sigue sin estar muy clara, dos cosas seguras: para Nochevieja intentaremos quedar con Leire no sabemos dónde y mañana, Sumatra.




























