sábado, 7 de enero de 2012

No esta mal


Pues no está mal, la verdad es que no. 

8 días en las Gili, donde la actividad principal han sido bañitos, buen snorkel con tortuguitas, cervecitas, seleccion de pescaito, zumitos, un poco de submarinismo, atardeceres increíbles, cosas sin demasiado merito, pero que de vez en cuando para cargar pilas no están mal. En realidad parece que ha sido más bien lo contrario, más que cargar parece que descarga, a ver quién es el guapo que se cuelga otra vez la mochila y se pone de nuevo a dar tumbos.











Nochevieja en las Gili, qué bien lo hemos pasado, estupenda cena en la playa, y musiquita en la arena hasta las tantas alrededor de una hoguera, con baño nocturno incluido. Compañeros de velada, Leire, Stefano, otro que no para de dar vueltas, Jefry y nosotros. Lo de las uvas un poco surrealista, para esto se nos han unido alguno más, una francesa y una sudafricana.

Aquí no hay campanadas ni el Ramón García y la Igartiburu explicándote el proceso una y otra vez, asi que a la hora aproximada, y cuando empezaban a verse algunos fuegos artificiales en la isla de enfrente hemos empezado con el ritual. Uno iba cantando las campanadas al tiempo que se metía gajos de mangui en la boca, y los demás le seguían. Los manguis con huesos como almendras, asi que a partir de la sexta, las demás se iban espaciando en el tiempo, y posiblemente entre la 11 y la 12 seguro que pasaron más de 6 segundos, pero bueno al final, conseguido, a lo mejor un poco tarde, pero es que en realidad aquí el tiempo no importa.






Para celebrar un cumpleaños hemos salido de este pequeño paraíso y nos hemos ido a Lombok, la isla principal, hemos alquilado una motillo cuatro días y hemos ido a recorrer la isla, para llegar el día clave a Kuta, zona supersurfera en el sur de la isla. De camino, los días anteriores hemos visitado el Rijiani, el volcán de la isla, arrozales en sus laderas, pueblos súper rurales, gentes jugando a peonzas para mayores, aldeas súper humildes de pescadores con sus capturas del día, playas cuyo telón de fondo son arrozales y búfalos pastando. Los rasgos aquí son más duros, la cultura musulmana más arraigada, más serios pero igual de simpáticos.





 





 


Kuta, el paraíso del surf. Lo suyo era darse un baño e intentar coger alguna ola. Aquí son perfectas, de derecha e izquierda, de las que empujan, tuberas, pero levantan más de dos metros y acojonan un poco, asi que la opción B tampoco era nada mala, playas paradisíacas, aguas azul turquesa, arena blanca, zumitos de mango y ni un solo edificio que rompa la armonía de palmeras y montañas, un buen lugar para celebrar los 37.







 
De vuelta a las Gili nos ha caído el diluvio del siglo, todo lo que no ha  llovido estos días nos ha caído encima en dos horas y nos ha pillado en la moto, calaitos hemos llegado.
Último día en la isla para pasarlo con Leire, (que  nos estaba esperando con desayuno típico español, cafelito y tortilla de patata, qué grande!) que se acaba su sueño, al menos de momento, mañana coge su vuelo a España, pero en su cabeza volver no muy tarde, quizás no 7 meses como ahora, pero si 8 ;). 


  
Mañana llegamos a Bali, el último destino esta vez sí, y solo nos quedarán 11 días, “¡Qué ganas tenemos de volver!”, unos con el sueldo congelado, despidos a gogo, ERES a patadas, ajustes de cartera, la Botella por Gallardón, que bien pinta, seguro que no echaremos esto nada de menos….

domingo, 1 de enero de 2012

Selamat Tahun Baru 2012




Con Leire ya aquí comienza la ardua tarea de encontrar uvas para la Nochevieja en las Gili, para no perder la tradición. La enmienda se presume complicada.
Imposible encontrar este fruto por estos lares, asi que hemos ido barajando otras opciones. Algo que nos pudiera hacer de uvas y que en un número de 12 nos hiciera sentirnos no tan lejos de casa.
Primera opción descartada, demasiado indigesto.



Buffff, esta tampoco, demasiado hierro.

Estos no que resbalan.


Mucha cáscara.

Demasiado grandes.


Mucho acido úrico.


Regustillo extraño.


                   
Ni idea de qué es esto.


               
De estos no había para todos.


Asi que de todos estos,


 el elegido ha sido este: el Mangui.


            
Ahora empieza lo complicado, cómo meterse 12 piezas de semejante fruta en doce segundos en la boca.


Nos ha llevado su tiempo. Gracias a Jefri, que nos ha abierto los ojos y también un mangui, esto ha empezado a tomar color.







Problema resuelto.12 gajos de mangui para cada uno, uno por cada campanada.







En bañador y desde la playa os deseamos
Feliz año para todos!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!







jueves, 29 de diciembre de 2011

Maratón a las Gili



La creciente clase media indonesia, sobre todo aquí en Java, sale de vacaciones e invade lugares turísticos, y por que no? Como en todos los lugares que tenemos dos “perras”, nos las gastamos en vacaciones y estos también. En Yogyakarta, principal destino turístico de Java se nota especialmente, sin llegar esto a lo que sufrimos en China en agosto. También aquí consumismo desbordado, alrededor de Malioboro, la calle principal, miles de puestos y tiendas, por donde es imposible dar un paso, tráfico caótico, como en Navidad en Madrid, con la diferencia que aquí no se respira ningún ambiente navideño, ni un solo adorno, ni un solo árbol, ni un solo villancico, pero el consumismo es el mismo. Pero esto no ha podido con nosotros, nadie nos iba a amargar esta Nochebuena y nos hemos dado un homenaje navideño en un restaurante la mar de acogedor.
Menú:
Nasi Gudeg y Nasi Goren, lo que viene a ser arroz frito y arroz con pollo y verduras cocidas en leche de coco.
Todo ello regado con un par de Coca-Colas cosecha de 2010.



El día de Navidad lo hemos dedicado hacer visitillas, Bodobudur, el templo más importante del budismo en Indonesia, y el volcán Merapi, que tuvo una erupción el año pasado y el rio de lava se llevo por delante un pueblo entero y las cenizas inundaron varios kilómetros a la redonda. Todavía humea, y es que en indonesia hay casi 130 volcanes activos.






Los siguientes tres días han sido duros de viaje. El primero palizón de bus, 10 h de bus que se transformaron en 15 por la cantidad de tráfico por estas carreteras más bien malas, y parones, parones y parones.




Alrededor de la 23:30 estábamos en las faldas del volcán Bromo y a la 1 en la cama. Hartos de dormir a las 3.30 a.m. nos levantamos para ver amanecer en un mirador cercano y subir hasta el cráter antes de continuar viaje. Ver el amanecer desde el mirador con el bromo y el humeante Gunung Semeru de fondo, son de las estampas que no se olvidan…

               

Siempre y cuando las veas, nuestra vista fue esta:


la otra foto la hemos robado.
Asi que después del palizón del día anterior y habiendo dormido apenas dos horas, allí estábamos a las 5 en punto, bajo la lluvia en un mirador no viendo amanecer, solo una espesa niebla.
Ya de día y a eso de las 6.30 empezó a abrir, con el tiempo justo subimos al cráter y dimos un paseíto por un paisaje lunar, realmente muy chulo antes de coger el bus para continuar viaje dirección Bali esta vez en un bus bastante peor.










Como no podía ser de otra forma llegamos también con mucho retraso al ferry que nos metería en Bali, y de allí a Denpasar, otras 3 horitas mas, donde la intención era coger un bus local hasta las puertas del ferry que nos llevara a Lombok.
Llegamos a Denpasar alrededor de la 12, imposible conexiones a ninguna parte, otras 15 horas de viaje muy ricas que nos hemos chupado también.
Hoy el ultimo día duro, madrugón y para el ferry, dos horas desde Denpasar en una pequeña furgo, 4 horas de ferry cruzando el estrecho de Bali donde hemos echado una cabezadita,







3 horas de otra pequeña furgo, y un pequeño bote que nos ha dejado en las paradisiacas islas gili. De aquí no nos mueven en unos días, que ya está bien de dar barrigazos entre bus y bus. Leire, te estamos esperando.





lunes, 26 de diciembre de 2011

De Boda



Aquí en Indonesia cuesta llegar a los sitios, y más si te mueves en transporte local, los horarios no se cumplen, y las combinaciones no son buenas, lo que te obliga a coger todo tipo de transportes para llegar al destino: bicicarros, tempos, becaks, buses, trenes. Eso nos ha pasado para llegar a Pangandaran, dos días enteros desde que aterrizamos en Yakarta, para luego, que el sitio no te enganche. Destino playero de turismo local, con una playa grande bastante sucia y un montón de indonesios de vacaciones, porque aunque aquí no celebren la Navidad las vacaciones sí que las tienen. Como siempre en estos casos lo mejor alquilar otra moto mas y a tirar millas. Tan solo unos pocos kilómetros a las afueras todo cambia, playas vírgenes con tan solo pescadores en ellas. Hemos aparcado la moto y nos hemos acercado a echar un vistazo. No han pasado ni 5 minutos y la invitación ya estaba hecha, unirnos al grupo a ayudar a recuperar las redes tiradas un par de cientos de metros mar a dentro. Parece fácil, un carrusel de unas 15 personas tirando por más de una hora con unos cinturones sujetos a la cintura anclados a las cuerdas y andando de espaldas mirando al mar tirando fuerte con los cuerpos, ganando posiciones a medida que llegas al final de la playa, siempre entre risas y bromas.



















 
Por fin la red en tierra y el premio dentro, un montón de peces de todo tipo, clasificados en el acto y listos para llevarlos al mercado. Para nosotros también ha habido premio, tres peces de los que desconocemos el nombre y que hemos comido rápido en una barbacoa improvisada en casa de un paisano.




Con nuestras mejores galas y oliendo bien a pescado, continuamos a nuestra siguiente parada, una boda indonesia. Vamos por una pequeña carretera y vemos jaleo, algo pasa, aminoramos la marcha y somos literalmente metidos en el bodorrio, saludos a la familia y la pertinente foto con los novios, y después a comer, asi que ahí estamos sentados disfrutando de la comida de una boda indonesia, haciéndonos mil fotos con todos los invitados, y esquivando las invitaciones para subir a bailar al escenario.








Los siguientes días los hemos pasados perdidos entre verdísimos campos de arroz, playas solitarias, pequeños waruns costeros y gente local encantadora, contándonos historias del tsunami del 2004, que aquí pegó fuerte y empapándonos de la vida cotidiana, que transcurre sin prisa y entre sonrisas.