Pues no está mal, la verdad es que no.
8 días en las Gili, donde la actividad principal han sido bañitos, buen snorkel con tortuguitas, cervecitas, seleccion de pescaito, zumitos, un poco de submarinismo, atardeceres increíbles, cosas sin demasiado merito, pero que de vez en cuando para cargar pilas no están mal. En realidad parece que ha sido más bien lo contrario, más que cargar parece que descarga, a ver quién es el guapo que se cuelga otra vez la mochila y se pone de nuevo a dar tumbos.
Nochevieja en las Gili, qué bien lo hemos pasado, estupenda cena en la playa, y musiquita en la arena hasta las tantas alrededor de una hoguera, con baño nocturno incluido. Compañeros de velada, Leire, Stefano, otro que no para de dar vueltas, Jefry y nosotros. Lo de las uvas un poco surrealista, para esto se nos han unido alguno más, una francesa y una sudafricana.
Aquí no hay campanadas ni el Ramón García y la Igartiburu explicándote el proceso una y otra vez, asi que a la hora aproximada, y cuando empezaban a verse algunos fuegos artificiales en la isla de enfrente hemos empezado con el ritual. Uno iba cantando las campanadas al tiempo que se metía gajos de mangui en la boca, y los demás le seguían. Los manguis con huesos como almendras, asi que a partir de la sexta, las demás se iban espaciando en el tiempo, y posiblemente entre la 11 y la 12 seguro que pasaron más de 6 segundos, pero bueno al final, conseguido, a lo mejor un poco tarde, pero es que en realidad aquí el tiempo no importa.
Aquí no hay campanadas ni el Ramón García y la Igartiburu explicándote el proceso una y otra vez, asi que a la hora aproximada, y cuando empezaban a verse algunos fuegos artificiales en la isla de enfrente hemos empezado con el ritual. Uno iba cantando las campanadas al tiempo que se metía gajos de mangui en la boca, y los demás le seguían. Los manguis con huesos como almendras, asi que a partir de la sexta, las demás se iban espaciando en el tiempo, y posiblemente entre la 11 y la 12 seguro que pasaron más de 6 segundos, pero bueno al final, conseguido, a lo mejor un poco tarde, pero es que en realidad aquí el tiempo no importa.
Para celebrar un cumpleaños hemos salido de este pequeño paraíso y nos hemos ido a Lombok, la isla principal, hemos alquilado una motillo cuatro días y hemos ido a recorrer la isla, para llegar el día clave a Kuta, zona supersurfera en el sur de la isla. De camino, los días anteriores hemos visitado el Rijiani, el volcán de la isla, arrozales en sus laderas, pueblos súper rurales, gentes jugando a peonzas para mayores, aldeas súper humildes de pescadores con sus capturas del día, playas cuyo telón de fondo son arrozales y búfalos pastando. Los rasgos aquí son más duros, la cultura musulmana más arraigada, más serios pero igual de simpáticos.
Kuta, el paraíso del surf. Lo suyo era darse un baño e intentar coger alguna ola. Aquí son perfectas, de derecha e izquierda, de las que empujan, tuberas, pero levantan más de dos metros y acojonan un poco, asi que la opción B tampoco era nada mala, playas paradisíacas, aguas azul turquesa, arena blanca, zumitos de mango y ni un solo edificio que rompa la armonía de palmeras y montañas, un buen lugar para celebrar los 37.
De vuelta a las Gili nos ha caído el diluvio del siglo, todo lo que no ha llovido estos días nos ha caído encima en dos horas y nos ha pillado en la moto, calaitos hemos llegado.
Último día en la isla para pasarlo con Leire, (que nos estaba esperando con desayuno típico español, cafelito y tortilla de patata, qué grande!) que se acaba su sueño, al menos de momento, mañana coge su vuelo a España, pero en su cabeza volver no muy tarde, quizás no 7 meses como ahora, pero si 8 ;).
Mañana llegamos a Bali, el último destino esta vez sí, y solo nos quedarán 11 días, “¡Qué ganas tenemos de volver!”, unos con el sueldo congelado, despidos a gogo, ERES a patadas, ajustes de cartera, la Botella por Gallardón, que bien pinta, seguro que no echaremos esto nada de menos….



























































