jueves, 15 de diciembre de 2011

Geografia e Historia



Vamos de viaje, tenemos por delante más de 16 horas de autobús por las carreteras de Sumatra. En este trayecto cruzaremos el Ecuador, pasando al Hemisferio Sur del La Tierra. Es de noche, fuera llueve, por la ventana poco paisaje, y hace un frio de pelotas, en el exterior unos 23 grados y aquí dentro no mas de 10, y no hay forma de hacerle comprender al conductor que esto es inhumano, asi que para entrar en calor vamos a darle al teclado.





El viajar enriquece y de qué forma. Viajas y vas adquiriendo conocimientos de los sitios que visitas, de sus culturas, de su historia, de sus costumbres, y cuando los dejas te vas lleno. Todas esas cosas que vienen en los libros de Geografía e Historia, que cuando las tienes delante toman forma. Es lo que nos ha pasado en el lago Toba.
¿Alguien ha oído hablar de la Edad de Hielo?, pues resulta que se originó aquí, después de una supererupción que tuvo lugar en el Toba, hace unos 75.000 años expulsando al exterior unos 2.800 km3 de materia, extinguiendo el 60% de la población humana de la tierra debido a la bajada de temperaturas que se inició. Como resultado se formó una caldera inundada, la más grande del mundo, de unos 100 km de largo por 30 de ancho, con una profundidad de más 500 m y de la que emergió una isla del tamaño de Singapur, la isla de Samosir. Samosir, una isla dentro de otra isla.



              

               

Esto en cuanto a la isla. En cuanto a sus habitantes, los batak también un poco. Resulta que provienen de tribus de montaña de la zona de Tailandia y Birmania que fueron  expulsados por otras tribus mongolas y siamesas. Llegaron a Sumatra y se asentaron en el lago Toba. Protegidos por las montañas que rodean el lago vivieron aislados durante siglos. Practicaban el canibalismo con sus enemigos muertos o gente declarada culpable de delitos graves, práctica que se conservó hasta principios del siglo XIX. Aún se conservan en la isla piedras donde juzgaban y decapitaban a los culpables antes de comérselos.


Antes practicaban las tradiciones animistas pero con la llegada de las misiones la mayoría se convirtió al catolicismo. Son unos 6 millones, el 3% de la población de Indonesia y todos se concentran en el lago y sus alrededores.


Los batak vivían, y algunos siguen viviendo, en pequeñas comunidades, con sus casas tradicionales, con tejados de dos puntas, sustentadas sobre pilares que elevan la parte principal de la vivienda, para dejar la parte baja de establo.








Los habitantes de la isla han tenido que cambiar sus costumbres en los últimos años. Antes el Toba estaba en lo alto de los destino turísticos, pero ahora, como otros muchos sitios en Sumatra, después de todas las catástrofes que han sucedido en esta parte de Indonesia en los últimos años, erupciones volcánicas, inundaciones, tsunamis, ect... la ruta del turismo ha cambiado y por aquí se dejan caer pocos, dejando a la isla con una infraestructura turística fantasma y unos precios por los suelos, siendo la actividad principal la pesca y la agricultura, algo que se han tomado con resignación. Los batak, antaño un pueblo guerrero y desconfiado y ahora, ejemplo de cordialidad y simpatía.
Que buen rollo hemos metido ¿eh? Las cosas son distintas cuando se ven que cuando se leen, asi que el que pueda que se venga, este sitio esta guay.
Por cierto acaba de subirse al bus una con una bolsa llena de pescado ahumado y apesta, lo bueno es que ya solo nos quedan 13 h para llegar.
Qué bonito Es Viajar!!!.


lunes, 12 de diciembre de 2011

Tu primo el pelirrojo






Otra vez un paso atrás en cuanto a infraestructuras. Indonesia quizás no, pero Sumatra desde luego, no hay más que ver la ciudad donde aterrizamos, Medan y su estación de autobuses, todo al estilo de las ciudades indias y nepalís, urbes esparramadas y súper extensas, pero en el caso de Medan, sin ningún atractivo, solo el tiempo necesario para coger un “bus” a Bukit Lawang.



El trayecto se hace fácil en unas dos horas, pero aquí a los conductores de los autobuses les da por hacer paradas extras, para sus quehaceres: pequeñas compras, visitas a alguna exnovia, me paro a ver un mercado de ropa, etc... Asi que cuatro horas después llegamos a Bukit Lawang.



Bukit Lawang es una pequeña aldea que ha ido creciendo al abrigo de la jungla y del centro de recuperación de orangutanes en el parque nacional de Gunung Leuser, el único lugar, junto con Borneo, donde se pueden ver orangutanes en libertad. La idea es hacer un treking de dos días por la jungla en busca de orangutanes, algunos completamente salvajes y otros devueltos a la selva después de su recuperación en el centro.
Bukit Lawang tiene un reciente trágico pasado. En 2006 una riada se llevo por delante casi todo el poblado, matando a mas de 300 personas de una población total de unos 1500, asi que más o menos todo el mundo perdió algún familiar en la catástrofe. Aun asi, la gente aquí es extremadamente amable y simpática, no paras de saludar gente y entablar conversaciones livianas como si fueras uno más del pueblo.
El pueblo está prácticamente reconstruido sobre sus cimientos y los turistas empiezan a llegar de nuevo poco a poco.


En el parque nacional de Gunung Leuser, la palabra jungla toma su máxima expresión. Acompañados de un par de guías y un pequeño grupo nos hemos ido un par de días a recorrerla en busca de orangutanes, y la verdad es que hemos tenido muchísima suerte, algunos en dos o tres días no ven más que tres o cuatro y a veces ninguno. Subiendo y bajando colinas, por pequeñas sendas, por una jungla que es imposible orientarse, ayudados de lianas que hacían de pasamanos para subir y de improvisadas cuerdas para bajar en forma de rapel, nos hemos ido adentrando en el corazón del parque donde suelen estar los orangutanes.





Después de casi cuatro horas de extenuante caminata uno de los guías nos da una señal de aviso, dos crías, con sus madres colina abajo, asi que bajamos jungla a través para verlas un poco más de cerca, cuando el guía que va delante se da la vuelta y grita “Be careful, is Mina!”. Mina en una orangután, conocida por todos los guías por ser bastante agresiva ya que ha atacado a bastantes grupos. ¡Ostia tu, pies pa que os quiero!, un enorme mono naranja de unos 70 kg  nos ha visto y viene hacia nosotros, ¡Me cago en tó!, ¡joder como hemos subido!, en un pispas estábamos arriba. Uno de los guías la ha distraído con algo de comida, parece que hoy solo quería eso, cogió la comida e igual que apareció de repente también se esfumo. Al irse Mina y todos muchos más tranquilos empezamos a disfrutar del espectáculo, estábamos en la zona de una familia de unos doce miembros, madres con sus crías y algún ejemplar joven, con sus nidos hechos de ramas encima de nosotros. También hemos visto un macho, más difíciles aun de ver, en busca de pareja.








La verdad es que impresionan, son nuestros primos pelirrojos, como los llaman por aquí, gestos y expresiones que parecen humanas, y como son muy curiosos los hemos podido ver bastante cerca.









Otro orangután con la que los guías tampoco quieren encontrarse es Cheki, pero esta vez por todo lo contrario. Cheki fue devuelta a la selva después de su paso por el centro de recuperación y ahora ha cogido la mala costumbre  de, turista que ve, turista que le da el abrazo del “oso”, con el único objetivo de conseguir frutas por parte los guías. Este es el segundo orangután que nos ha corrido por la jungla, pero esta vez con premio, un guapetón sudafricano que hacía poco caso a los guías y se entretuvo demasiado para hacerle una foto, ha sufrido ese abrazo. Asi que Cheki ha obtenido su premio, y todos los demás esperando a que se le antojara soltarle para poder seguir camino. Casi después de media hora de abrazo y al ver que no había más fruta, ha decidido soltarle y por fin hemos podido continuar camino.


Campamento en el rio en medio de la selva. Al día siguiente un poco mas de pateo donde hemos visto algún mono curioso, hormigas gigantes y enormes lagartos, y después rafting  rio abajo en una curiosa embarción, con la que hemos salvados algunos rápidos la verdad no muy complicados.

            




En Bukit Lawang la mayoría de la población es de la etnia Java, y justo este fin de semana (sí, ese en el que el Madrid perdió 1-3 con el Barça) se celebra aquí un festival de música y bailes tradicionales, también ritos religiosos donde los participantes entran en trance y son sacados de él a base de pequeñas pócimas.

















Antes de empezar el festival nos han hecho participantes a la fuerza en forma de fotografía con todo el grupo. Detrás del que sacaba la fotografía, unas doscientas personas mirando, joder qué vergüenza!





miércoles, 7 de diciembre de 2011

K L






Twin, 452 m de altura, 88 pisos, 32.000 ventanas, 78 ascensores y una fachada hecha de acero y vidrio. En la actualidad el quinto edificio más alto del mundo, símbolo de Malasia y muestra del crecimiento económico que experimentó el país en la década de los 90: LAS PETRONAS. Un flipe. Por el día espectaculares y por la noche acojonantes.









Kuala Lumpur, nos ha gustado, ciudad dinámica y como todas las grandes urbes de Asia con grandes contrastes. La zona financiera con su montón de rascacielos de oficinas y su barrio contiguo de Bukit Bitang atravesado por el monorraíl que le da un aire futurista, con innumerables centros comerciales y las mejores tiendas a la ultima, donde se puede encontrar de todo, donde el consumismo se respira a todas horas y más ahora que la Navidad también está llegando hasta aquí. Da igual ser un país musulmán o no, aquí las navidades también son un negocio.









En el otro lado, pero no muy lejos físicamente, el barrio indio, Chow kit y muchas barriadas más, en donde lo que se respira es otra cosa, más calma y menos prisa.



Concretamente el mercado de Chow kit, es de esas cosas que, si vienes a KL, no debes perderte. Mercado local donde los haya y además no es un circo como chinatown, pocos turista se acercan aquí, no hay souvenirs ni nada parecido, mientras uno va troceando una raya gigante, otro va curtiendo cuero y el otro le quita la cabeza a una vaca. Explosión de colores, olores y sonidos, gente extremadamente amable y simpática, que está esperando un simple “Hello” para hacer de las suyas. Que buenas risas nos hemos pasado en este mercado.























Mañana nos despedimos de Malasia, un paso un tanto rápido, con la sensación de irnos con el estómago lleno (¡qué bien hemos comido!), con el buen sabor de boca que nos ha dejado KL y con las ganas de meternos de una vez ya en Indonesia, en el que será el último país, la última frontera antes del regreso, si la cosa no cambia que nunca se sabe.
La ruta por Indonesia sigue sin estar muy clara, dos cosas seguras: para Nochevieja intentaremos quedar con Leire no sabemos dónde y mañana, Sumatra.